última avalancha —
El criterio es siempre el mismo: lo que ves en la gráfica se convierte en lo que oyes. cada celda que se derrumba (fila) se vuelve grado de escala (arriba = agudo); tamaño de la avalancha se vuelve densidad de notas e intensidad (velocity). Lo que cambia entre modos es cuándo y cómo se produce el sonido:
El montón arranca ya cargado cerca del estado crítico: por eso desde el primer grano pueden saltar avalanchas de cualquier tamaño. La mayoría son diminutas —una o dos notas— pero de vez en cuando una cascada recorre toda la placa en una ráfaga. Esa es la firma de la criticalidad: no hay escala característica. Cambia el punto de caída a aleatorio para una textura más difusa.